Entrevista


Los libros no tienen edad


Por Alejandro Duchini.


Blue Jeans es el nombre con el que se hizo conocido el escritor español Francisco de Paula Fernández González. Algunos de sus títulos son Canciones para Paula, Cállame con un beso, ¿Puedo soñar contigo?, la serie “Algo tan sencillo” y el flamante La chica invisible. Todos son un boom de ventas. 

Junto a su club de fans, chicos y chicas que rondan los 15 años, el sevillano parece uno más. Se viste como de 20 y lleva todo el tiempo una gorrita promocional. Aunque la distancia generacional sea marcada, rehúsa decir su edad. “Solo voy a decir que la fecha que se publica en Wikipedia es errónea. Cumplo el 7 de noviembre, pero no diré en qué año nací”, contesta apelando a la coquetería. En la enciclopedia digital figura 1978. Aparenta unos 30 y pico, casi 40 años.

Sus personajes son adolescentes y para describirlos se pone en la piel de ellos. Lo logra a fuerza de informarse sobre costumbres, modas e intereses: qué leen, qué escuchan, qué miran, qué les gusta y qué no. Para darles forma a sus historias cumple con una rutina: se sienta siempre en el mismo lugar de una cafetería madrileña, y escribe entre seis y ocho horas diarias, de lunes a domingo. Arranca a las nueve de la mañana, al mediodía vuelve a su casa a almorzar y a dormir la siesta, y luego regresa al bar donde se queda hasta la noche. Todo lo hace caminando. No le gusta ni sabe manejar automóviles. Su esposa, que tiene licencia de conducir, es quien le hace de chofer cuando lo necesita. Mientras tanto, se desplaza en transporte público. “No me veo capacitado para manejar nada que tenga ruedas. Ni siquiera ando en bicicleta. Lo único que sé es patinar, porque aprendí de chico. Me caí de pequeño de una moto de esas de tres ruedas, en Barcelona, a mis 11 años. Creo que agarré pánico a todo lo que se mueve mucho”, se justifica. 

–¿Qué otras cosas te dan miedo?
–La página en blanco, por más que haya escrito once libros. Intento producir todos los días. No creo mucho en la inspiración. Tengo una disciplina a la que me habitué con el tiempo. Me tomo todo con el máximo grado de profesionalismo. Como y vivo por los libros. Tengo la suerte de que mi pasión me permite estar económicamente bien. Otro miedo que tengo es que todo esto se termine. Que las editoriales se cansen de mí y no me quieran. No soy millonario, aunque en estos años se vendieron más de un millón de ejemplares. Es cierto que el autor es quien se lleva el porcentaje más bajo, pero mi apuesta es a largo plazo: en cada libro me esfuerzo más. Estoy cada vez más contento con lo que hago.

Antes de este presente, Blue Jeans estudió periodismo. Colaboró con algunos medios y uno de los trabajos que más recuerda es el que hizo en una revista de paddle. “Se suponía que era la más leída de España, pero yo hacía todo: menos ir a los torneos, porque viajaba mi jefe. Hacía entrevistas a jugadores y auspiciantes, escribía las notas, el editorial y hasta inventaba firmas para que creyeran que había más redactores”, admite.  

Después se quedó sin empleo, en una casa de veinte metros cuadrados y con poca iluminación. Fue duro, pero surgieron las enseñanzas: “Tengo los pies en el suelo. Gracias a eso soy consciente de que hay que trabajar mucho. Mi filosofía es la de esforzarme, porque sé lo que es quedarse sin trabajo”.

En esos tiempos estaba mal anímicamente. No se veía con nadie. Se sentía sin reacción. “Se me pasaba la vida y no podía salir adelante”, confiesa quien empezó a entrenar a chicos en un colegio y se desafió a sí mismo a escribir una novela de misterio que las editoriales se negaban a publicar. “Tengo las cartas de rechazo en casa. Mi hundimiento era total, hasta que me di cuenta de que las redes sociales podían servirme para averiguar si lo que escribía le gustaba a alguien, aparte de a mi familia”, repasa quien en 2008 se lanzó con un fotolog. Era una historia juvenil que pegó fuerte. “Canciones para Paula se vendió como la primera novela que pasaba de redes sociales a papel”, se enorgullece. Para la Navidad de 2009 el libro se agotó: “Me cambió la personalidad. Volví a tener más contactos. Volví a ser yo, con más ganas de hacer cosas, conocí más gente. Todo fue para arriba”.

El mundo Blue Jeans excede los best-sellers. A los viajes promocionales se les suma un programa de entrevistas a escritores que hace con su novia y que sube a YouTube. No solo vengo a hablar de mi libro se llama la propuesta que hace en el sofá de su casa con dos cámaras y musicalización propia.

–¿Tenés que transformarte en adolescente para escribir los libros?
–Lo que intento es estar informado sobre ellos. Si a uno de mis personajes le gusta Justin Bieber, debo escucharlo, saber quién es. Una vez se puso de moda un teléfono que tenían todos los personajes de mi libro, y lo compré para saber qué se sentía al usarlo. Parece una tontería, pero me gusta ser riguroso con lo que escribo.  

–¿Cómo es el lector joven?
–Es el mejor, el más fiel, el que no tiene problemas en decirte qué le pareció cada libro. Tal vez se gastaron en mi libro el dinero que les dieron sus padres para todo el mes: por lo tanto, el lector merece todo el respeto. 

–¿Cómo te llevás con el ego?
–Tomo las críticas con tranquilidad. A tal punto no soy egocéntrico que no firmo con mi nombre. No me meto en polémicas. Las cosas las debato con mis amigos, con mi pareja y con mis padres. Una vez me dijeron que mis opiniones podrían influir en los jóvenes, que aprovechara ese rol. No quiero ser influencer. Creo que infravaloramos a los lectores, pensamos que aceptarán todo lo que decimos y no es así.

–¿Apuntás a la renovación del público o serás vos quien deba renovarse?
–Hay lectores míos que ya tienen hijos. Algunos me seguirán y otros ya no. Los libros no tienen edad. No descarto escribir para adultos. No me gusta la idea de cerrar puertas y sé que, tarde o temprano, habrá que salir de la zona de confort, jugársela.  

–¿De qué manera describirías al adolescente actual?
–No tienen filtro con lo que piensan. Son muy sinceros, aunque esa sinceridad puede ser excesivamente cruel. También intento llegarles con temas como la bulimia y el bullying. Queda mucho por hacer; no es solo cuestión de besitos, amores y desamores.

–¿Por qué se leen historias?
–Porque ayudan a evadirse de la realidad. El ser humano no la está pasando bien: hay peleas en las casas, problemas en los colegios, y cuando los chicos se ponen a leer se olvidan de todo. 

–¿Hasta cuándo vas a ser Blue Jeans?
–Este era mi seudónimo para hablar de cine, deportes y música en Internet, amén de escribir. Cuando empecé no quería que se supiera nada de mí. La gente opina y hasta podrían criticarme por llamarme Paco. Yo quería que se enfocaran en mis personajes. Cuando empezaron a publicarme en papel, la editorial propuso que siguiera como Blue Jeans porque ya me conocían así. En ese momento me preguntaba quién podía comprar un libro de alguien que se llamara Blue Jeans...
Quién es Blue Jeans
Francisco de Paula Fernández González (Paco en su círculo íntimo y Blue Jeans en el ámbito literario), con incierta fecha de nacimiento, viene de una familia lectora. Dice que en su casa paterna hay más de diez mil libros. “Me hace feliz que los míos también estén ahí”, aclara. Un perfil suyo podría contar que es hincha del Betis, fanático de la saga original de Star Wars, y lector de Stephen King y Agatha Christie. Le encanta la temática policial, el ajedrez, el fútbol, el tenis y, sobre todo, el ping pong. Entre otros títulos publicó ¡Buenos días, princesa!, No sonrías que me enamoro, Tengo un secreto: El diario de Meri, y la serie “Algo tan sencillo”, que incluye Algo tan sencillo como tuitear te quiero, Algo tan sencillo como darte un beso y Algo tan sencillo como estar contigo (este último se quedó, en abril pasado, con el premio The Hall Of Stars 2018). 

Más información en  www.lawebdebluejeans.com

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