Trabajo, Futuro


Trabajos del futuro


Por Aníbal Vattuone..


Qué querés ser cuando 
seas grande?”, preguntaban madres y padres cuando éramos chicos. La imaginación volaba: astronauta que conquistaba el espacio, médico que salvaba vidas o bombero que apagaba incendios. Los años pasan, la pregunta se mantiene… pero las respuestas no son las mismas. Los hábitos cotidianos se modifican a la velocidad de la luz, y los empleos no se quedan atrás en esa carrera. 

En consonancia con vivir de una forma más saludable y alimentarse con conciencia –una tendencia que se impuso definitivamente  en la  sociedad–, pisarán fuerte los granjeros urbanos (focalizados en la agricultura ecológica) y técnicos de agricultura vertical (especializados en crear huertas en las fachadas de los edificios). Ante la escasez de suelo fértil, se recurrirá a profesionales con conocimientos de hidroponía, método de cultivo de plantas que, en lugar de tierra, utiliza soluciones acuosas con nutrientes químicos disueltos. “La hidroponía es una técnica milenaria que consiste en trabajar el agua con sales minerales, llevándola a ciertos niveles para que los cultivos absorban nutrientes más rápidamente, y aumenten su rendimiento en tiempo y calidad. Paralelamente, disminuye la probabilidad de plagas y no ocasiona inconvenientes estructurales, ya que, comparado con cómo sería con tierra, el peso es mucho menor por metro cuadrado. El agua es un recurso que podemos generar cada vez que llueve, la suciedad es prácticamente nula y la mano de obra es mínima –detalla Federico Ferrer, cofundador de Babel Hidroponía Argentina–. En nuestro país la hidroponía no está tan popularizada como en otros rincones de Latinoamérica o en Europa, pero deberíamos tomar cartas en el asunto, ya que tenemos problemas de falta de espacio, clima cambiante, cultivos transgénicos y con agroquímicos, costo alto y poca disponibilidad y frescura de los alimentos. Tampoco contamos con una gran cultura de ahorro energético”.

Otro fenómeno laboral es el que rodea a aquellos profesionales que se encargan de pergeñar productos con la previsión de facilitar su reciclaje. Y?en lo que se refiere a la medicina, la ciencia ficción mete la cola: los expertos auguran una “explosión” de la neurotecnología. La “mano robot” de Luke Skywalker (protagonista de Star Wars), la telepatía digital  y hasta descargar el “contenido” de nuestra mente a una computadora pueden hacerse realidad… pronto. Con la tecnología de neuroimplante como punta de lanza, se requerirán cirujanos de cerebro, y técnicos y diseñadores de implantes.

Nanoboom
Los avances tecnológicos son los cimientos de la transformación laboral, gracias a la consolidación de Internet en el universo móvil, la robótica, la inteligencia artificial y la biotecnología. Un punto aparte merece la nanotecnología, que promete adelantos vanguardistas a través del diseño y la manipulación de la materia atómica. Siguiendo en el campo de la salud, personalizará los tratamientos de enfermedades: a través de microchips implantables se podrán administrar fármacos y medir los parámetros vitales del paciente. De hecho, ya se desarrollaron nanopartículas que detectan células cancerosas y las atacan selectivamente.

“La nanotecnología implica comprender el mundo desde lo pequeño, con el propósito de morigerar las problemáticas socioeconómicas. Se aboca a seis ámbitos estratégicos: nanomateriales, nanomedicina, nanofotónica, nanoelectrónica, nanorrobótica y nanotecnología ambiental”, explica el doctor Alberto D’ Andrea, director de Nanotecnología y Nuevas Tecnologías de la Universidad CAECE. Y profundiza: “Los atributos de la nanotecnología son innumerables: se podrán sanear ambientes mediante nanopartículas que limpien el agua y el suelo, o que optimicen la eficacia de los fertilizantes y la sustentabilidad agrícola; nanofiltros para desalar y obtener agua de elevada pureza; nanosensores ambientales para prevenirnos de la contaminación; nanocámaras; dispositivos lumínicos ecoeficientes como nuevas lámparas LED, y sistemas de nanofotosíntesis artificial, entre otros”.

Para Andrés Poleri, integrante de la Fundación Argentina de Nanotecnología, las bondades de la nanotecnología también son infinitas. “Es una tecnología que, como pocas, se acopla a otras para incrementar el rendimiento y las prestaciones de la industria electrónica o de la Internet de las Cosas. Además, propone aprovechar mejor los recursos, lo que, en determinadas situaciones, reduce el impacto ambiental de algunas industrias”, resume Poleri.

D’Andrea, presidente de la Confederación Argentina de Biotecnología, coincide y acota: “Recién en 2017 se instauró en nuestro país la primera licenciatura en Nanotecnología. Anteriormente solo se llevaron a cabo investigaciones individuales y parciales sobre temas afines que solicitaban empresas ávidas de incursionar en el rubro”.

Realidades diferentes
Quizá le suenen los ethical hackers o los hacktivistas, pero ¿los growth hackers? Bueno, habrá que ir familiarizándose con este término, ya que es otra de las profesiones que asoman la cabeza. ¿A qué se dedican? Pueden navegar por distintas esferas, desde el marketing digital al product management o la analítica pura. Con habilidades comunicativas, tecnológicas (obvio) y pensamiento innovador, pueden convertirse en una figura fundamental para el crecimiento en redes como Facebook, Twitter, Instagram y LinkedIn.  

Otros que estarán de parabienes serán los que se enfoquen en aplicaciones de realidad virtual y en domótica. En relación con la atracción que provocan tecnologías inmersivas como la realidad aumentada y mixta, Raymond Kurzweil, ingeniero de Google, sostiene: “En los próximos años podremos pasar hasta el 50% de nuestro tiempo en un entorno de realidad virtual”. En cuanto a la domótica, no se extrañe que, amén de llamar al plomero o al gasista, el día de mañana tenga que agregar en sus contactos al técnico de ventanas inteligentes. Es que para las cámaras, los sensores y demás dispositivos que forman (y formarán) parte de muchos hogares, se necesitará a aquellos que diseñen y mantengan nuestros aparatos.  

El Big Data, uno de los grandes paradigmas de la informática actual, opera volúmenes de datos en tal cantidad y a tal velocidad que no pueden tratarse con las tecnologías habituales o tradicionales. Para ello se requiere a los data scientists, denominados “unicornios”, justamente por la dificultad para encontrarlos en el mercado. Sus funciones atraviesan transversalmente a las compañías: pueden desempeñarse en recursos humanos para reclutamiento de personal, en marketing y hasta en ventas, para predecir gustos y comportamientos.  

“Tu trabajo va a ocupar una gran parte de tu vida y la única forma de estar verdaderamente satisfecho es hacer lo que te apasione. Si todavía no te diste cuenta de qué es, debes seguir buscando. No hay que conformarse”, comentó, alguna vez, un tal Steve Jobs, que algo sabía de concretar sueños.  



Los 7 requisitos para los empleos del futuro
1. Especialización. Se tornará fundamental transformarse en un experto en un tema puntual.
2. Anticipación. Saber en qué áreas se demandará trabajo, cuáles están en alza y cuáles en baja.
3. Adaptación, reconocimiento y aceptación de los cambios.
4. Reconversión, reciclaje, autodescubrimiento y autosuperación. 
5. Desarrollo del talento. Todos tenemos uno; solo hay que saber encontrarlo. 
6. Creatividad y capacidad de resolución de problemas. Si las soluciones que ya fueron aprendidas no funcionan, hay que pensar nuevas opciones.
7. Inteligencia emocional, empatía y capacidad de coordinar.

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