Entrevista


“Todo es paso a paso”


Por Belén Herrera. .


Después del mal trago que atravesó con su hijo, Luisana Lopilato marca el pulso de su vida. A meses de agrandar la familia que formó con Michael Bublé, habla de la película en la que confirma su apuesta por papeles más jugados. 

Con su tono pausado y dulce, Luisana Lopilato saluda y se disculpa por demorarse unos minutos para acudir a la entrevista pactada. Hace un puñado de días desembarcó en Buenos Aires para promocionar el estreno de su flamante película, Perdida, pero una incomodidad en uno de sus ojos la tiene a mal traer, a tal punto que, una vez concluida la charla, se trasladará a una guardia para averiguar qué se puede poner y así aliviar su molestia. Sabe que por delante se topará con extensas jornadas que incluyen sesiones de fotos, notas para los medios de comunicación... y quiere lucir perfecta. 

Su sexto mes de embarazo (en julio nacerá su tercer hijo junto a Michael Bublé, la primera nena) lo transita tranquila y contenta. Dice que aprovechará los casi dos meses que estará por estos pagos para respirar el aire familiar y afrontar algunos compromisos laborales. Después volverá a Vancouver, Canadá, donde reside desde hace más de cinco años con su famosísimo esposo y sus pequeños hijos, Noah (4) y Elías (2). 

Hace tiempo que Luisana dejó de ser aquella nena que saltó a la fama por sus trabajos en Chiquititas y Rebelde Way. Cumplir 30 años y atravesar el difícil trance que le tocó cuando el pequeño Noah fue diagnosticado con un cáncer (entre finales de 2016 y principios de 2017) la hicieron madurar de una manera que se nota en cada una de sus respuestas y en el giro que le fue dando a su carrera, prefiriendo encarar papeles más jugados y comprometidos. Una prueba de ello fue su Mary en Los que aman odian o la Manuela Pelari del filme que está basado en la novela Cornelia, de la periodista Florencia Etcheves (ver recuadro). “Es un personaje que me encantó hacer y que me conectó con otra sensibilidad, desde otro punto de vista”, adelanta. 

–¿Cómo es eso, Luisana?
–“Pipa” es una mujer superfuerte que persevera para cumplir con sus objetivos, con lo que se pone como meta. Por otro lado, es muy solitaria. Tiene una sola amiga, que es como su única mujer de confianza. En definitiva, es una luchadora que se compromete a fondo con su trabajo y con cada historia que gira a su alrededor.

–¿Cómo fue afrontar el sinfín de escenas de acción? 
–Alejandro Montiel y Mili Roque Pitt, director el primero y ambos guionistas, me ayudaron muchísimo. Hasta tuve que tomar clases para aprender a pelear y a empuñar armas. Yo nunca había agarrado una, más allá de manipular alguna que otra de juguete, para diversas ficciones. Las que utilizamos están preparadas especialmente para cine: se asemejan a las reales, solo que foguean con fuego de mentira. Así que tuve que ir a un tiro federal y practicar. ¡Yo no sabía que las armas eran tan pesadas! Había escenas en las que tenía que estar permanentemente apuntando y terminaba con los brazos muy cansados.

–¿Qué tenés en cuenta a la hora de elegir un proyecto?
–La historia; leerla y que me guste.

–¿Y qué fue lo que te atrapó de este argumento?
–Me tocó profundamente el hecho de que una madre nunca deja de buscar a un hijo perdido. Si yo estuviera en una situación así, de incertidumbre sobre su paradero, nunca pararía de buscarlo. Me identifiqué a tal punto que, mientras leía el guion o iba teniendo las reuniones de producción, sentía un poco de impotencia, odio y bronca. Lo hablaba con mis compañeros y repetía: “Esto no puede pasar”. Hasta discutía con mi personaje, pero, bueno, no es Luisana la protagonista de la película. “Pipa” pasó por determinadas situaciones que la hacen decidir como decide.
 
–Estás radicada en otro país, pero continuamente viajás a la Argentina para trabajar. ¿Consultás tus proyectos con tu marido?
–Sí, él es el primero que me escucha. Charlamos todo.

–¿Y los chicos te acompañan siempre?
–Estamos bastante organizados, sobre todo porque los chicos todavía no empezaron el colegio. Noah recién arranca este año, por lo que la idea es establecernos al menos seis meses en Canadá. De un tiempo a esta parte, todo es paso a paso. Hay que ir viviendo la vida de a poquito y ver con lo que te vas a encontrando.

–¿Cómo es tu cotidianidad en Canadá?
–Me gusta la rutina que me armé allá. Me hice amigos, tengo el gimnasio donde entreno, la cancha de tenis donde juego, el bar para ir a tomar algo, mi restaurante favorito. Es como que hice propio el lugar donde estoy. Y hasta que medio lo “argentinicé” (risas).

–¿Extrañás el país?
–No tanto. La realidad es que estoy muy conectada con Buenos Aires. La tecnología es magnífica porque es como estar en todos lados. Además, tanto mi familia como yo viajamos mucho para visitarnos.

Madre coraje
Entre Luisana y la televisión siempre hubo algo personal. Dio el puntapié inicial en Chiquititas y ya no detuvo su marcha: Rebelde Way, Numeral 15, Alma pirata, Atracción x4, Lobo, En terapia, y la lista de tiras y unitarios podría ser interminable. No obstante, desde 2009 hasta la fecha, su presencia en la pantalla grande se consolidó gracias a sus participaciones en Papá por un día, Las insoladas, Fair Market Value (que marcó su debut en Hollywood) y Los que aman odian (donde compartió cartel con Guillermo Francella, reeditando la dupla de Casados con hijos).

–Estás haciendo más cine que nunca: ¿es por una cuestión de agenda o de gusto?
–Amo el cine. Ya hice bastante televisión y, sinceramente, tenías ganas de dedicarme a esta nueva etapa de mi vida. Tengo 30 años y creo que era el momento de tomarlo en serio, de aguardar la propuesta que me satisficiera por completo. En un principio me costó salir del ambiente televisivo y no impacientarme hasta que me llamaran para audicionar y confiaran en mí como actriz. Así pasé dos años sin trabajar, más allá de hacer comerciales. Al comienzo fue complicado. Ya tenía cansado a mi manager diciéndole que no me convocaban para los castings de películas en mi país y que todo lo que me ofrecían no me convencía. Pero, lentamente, se abrió el camino. Hoy me acercan libros que antes eran impensados para mí. 

–Últimamente se estuvo hablando sobre la posibilidad de que regrese Casados con hijos. ¿Es así?
–¡No tengo ni idea! (risas). Ya lo dije, todo es paso a paso, pero lo pensaría. No estaba enterada; estoy muy ocupada con los chicos, así que no miro programas de televisión, no escucho lo que se comenta...  

–¿Cómo te llevás con la exposición?
–Bien, no tengo inconvenientes. Solo que ahora que soy madre me preocupa ofrecerles tiempo de calidad a mis hijos. Cuando salgo con los chicos, estoy exclusivamente para ellos y quiero brindarles la mayor atención posible. Entonces, si me vienen a pedir una foto o un autógrafo, intento, con respeto, explicar que con ellos prefiero no hacer nada. Esos son los únicos instantes de exposición que me cuestan, porque el público quizá no comprende que, más allá de que soy una actriz popularmente conocida, soy una persona normal a la que le pasan cosas de gente común. Soy una mamá superpresente que adora estar con sus hijos y disfrutarlos a full cada segundo.

–¿Qué te gustaría que heredaran de vos y qué de Michael?
–Lo único que quiero es que sean felices. Que elijan lo que quieran ser y que sean felices. Eso es lo más valioso.

–Ingresaste al mundo del espectáculo de niña. Si ellos te plantearan que quieren hacer lo mismo, ¿los dejarías?
–Mis papás nunca se opusieron a mis sueños; por el contrario, siempre me acompañaron. Ellos no solo nunca me dijeron “No hagas esto”, sino que me aconsejaban y me orientaban para que pudiera tomar las mejores decisiones. Y yo creo que haría lo mismo con mis hijos: los guiaría para que tomen las decisiones correctas.

–¿Nunca te arrepentiste de aquel inicio prematuro?
–No, siempre me gustó la actuación, así que no me arrepiento de nada. ¿Si me perdí muchas experiencias de adolescente? Sí, obvio, ¡pero gané tantas otras!



Perdida
La película dirigida por Alejandro Montiel narra el devenir de Manuela Pelari, una mujer policía que decide usar sus conocimientos y herramientas para emprender la búsqueda de su mejor amiga de la adolescencia, Cornelia Villalba, quien desapareció catorce años atrás durante un viaje de estudios a la Patagonia. Pero investigar lo que realmente sucedió aquella vez puede costarle la vida. Completan el elenco la actriz española Amaia Salamanca, Rafael Spregelburd, Nicolás Furtado, Oriana Sabatini, Julián Serrano, María Onetto y Carlos Alcántara, entre otros.

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