Moda, Belleza


De Londres al mundo


Por Fernanda Garbarini. .


Viajamos a la capital del reino unido para conocer las tendencias que se impondrán durante este otoño-invierno.

Innovadora y repleta de talentos, Londres siempre se destacó por ser la ciudad de la moda donde todo puede pasar. Un ejemplo concreto fue lo que sucedió en la última London Fashion Week (LFW), cuando la reina Isabel II apareció junto a Anna Wintour (editora de la Vogue estadounidense) en la primera fila del desfile del diseñador Richard Quinn. Podría decirse que ese fue el momento perfecto en que se mezclaron historia, tradición y actualidad.
Eso sí: la visita real no causó cambios en la pasarela de Quinn, porque, como ya nos tiene acostumbrados, su colección mostró un fuerte deseo de empujar los límites. Sus modelos estaban cubiertas de pies a cabeza con estampados llamativos, y mostraban looks magníficos e inquietantes, con formas y estructuras geométricas hechas de malla de colores, caracoles sobre los ojos como anteojos protectores y hombros acolchados en formas de altos conos. Ideas atrevidas y creativas potenciaron una LFW que se extendió durante cinco días intensísimos, con una premisa contundente: la de otoño-invierno 2018 será una temporada memorable en más de un sentido. Allí estuvimos, y se lo vamos a contar.

De autor
Vanguardistas por donde se los mire, los diseños de Roksanda Ilincic y Molly Goddard brillaron en un show sin igual. Goddard deslumbró con formas voluminosas, incluyendo un vestido llamativo en naranja extremo (color clave en el próximo invierno), que presentaba tres niveles de volados en tul, lo que se apreció en los hombros.

Por su parte, Roksanda Ilincic siempre agrega elementos inéditos para encontrar un equilibrio entre sofisticación y modernidad en la confección masculina de sus abrigos y blazers de color camel y azul marino, tejidos sedosos azules y dorados, y estampados abstractos. Camperas de gran tamaño, pañuelos bien anudados y pashminas sobre sus delicados vestidos le dieron un toque cálido a su propuesta.

Mientras todavía resonaban en la puerta las protestas de PETA (un grupo que defiende los derechos de los animales, y que se manifestó con el eslogan “Utiliza tu piel, no la de un animal”), Kate Moss acaparaba todos los flashes como testigo de la última colección de Christopher Bailey para Burberry. Una banda en vivo musicalizaba el ir y venir de modelos como Adwoa Aboah y Cara Delevingne, quienes llevaban los colores del arcoíris en sus prendas (¿quién dijo que el otoño-invierno tiene que ser gris y sórdido?). Bailey celebró sus diecisiete años al frente de la casa de moda, mostrando desde gabardinas clásicas hasta camperas tipo bomber, y polleras de organza y tul. 

Progresista por donde se lo mire, Gareth Pug es otro de los que desafía los parámetros de moda y el espectáculo de pasarela tradicional. Su colección redescubrió las siluetas marcadas, con hombros colosales, cinturas alargadas definidas por pantalones de talle alto y zapatos con plataforma. Si bien predominó el color negro, también apostó a los estampados de leopardo y a los detalles en azul eléctrico. A la vez, optó por elementos como máscaras y prendas con púas, para personalizar el aspecto transgresor y creativo que lo suele distinguir.

Por su lado, la joven diseñadora inglesa Ashley Williams, siempre entre nostálgica y kitsch, presentó modelos que se pavoneaban alrededor de rocas que recordaron a Stonehenge, un monumento megalítico tipo crómlech, situado cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire. La clave de sus vestidos: la comodidad. Blanco, negro, telas sexies y transparentes, trajes holgados y remeras con lemas combinados con jeans teñidos y estampados de leopardo.
Un clásico indiscutido (y very British) es el prestigioso Jasper Conran, quien  se inclinó por tonos vibrantes y líneas limpias, elegantes y sofisticadas. Marcaron la diferencia sus trajes monocromáticos, con sutiles cambios de textura, drapeado suave y detalles a mano. ¿Qué más? Polleras a media pierna, de estilo holgado, con pliegues y capas sueltas, junto con parkas livianas y suntuosas chaquetas y abrigos.

Temperley London puede enorgullecerse de vestir, entre otras celebridades, a Kate Middleton (actualmente conocida como Catalina, duquesa de Cambridge). Los responsables de la firma tienen la habilidad especial de poner en las vidrieras un estilo ultrafemenino y a la vez bohemio y contemporáneo. Esta vez, se inspiraron en la fuerza aérea: fueron furor sus chaquetas de aviador para el día, como las recortadas y adornadas con parches sobre vestidos de seda y gasa. Los monos de punto de color verde oliva resultan perfectos para asistir a un cóctel. ¿Un tip más? Vestidos de lentejuelas con hombros superrrelucientes, cinturones de hebilla o cierre.

Glam al por mayor
Por un puñado de horas, la LFW se trasladó a un pub de la ciudad, totalmente decorado en plata con papel aluminio, para dar lugar a la presentación de la marca francesa MM6 Maison Margiela, bajo la dirección creativa del diseñador John Galliano. Este escenario futurista concordaba con la colección, ya que el mensaje era que lo clásico puede reinventarse por completo cuando se lo recrea en metal plateado. 

La presentación contó con versiones actualizadas de las prendas más populares de la firma, como un simple vestido laqueado en plata metálico. En su mayoría, las siluetas eran de gran tamaño, con detalles y adornos inspirados en la ropa de trabajo. Asimismo, causaron sensación los vestidos de tirantes, las camisas blancas y los guantes. En el rubro accesorios, se reciclaron objetos como un casco de bicicleta (transformado en una cartera) y espejos de bolas de discoteca (convertidos en joyas). La apuesta de MM6 Maison Margiela fue que el público se sintiera parte de la movida, por lo que nos fotografiaron durante el evento con una de las tantas cámaras Polaroid instantáneas que se multiplicaban a lo largo y a lo ancho del recinto. ¿Para qué? Estas imágenes se colocarán dentro de bolsillos de plástico transparente cosidos en cinco prendas básicas de la marca. El concepto se tomó del cineasta alemán Wim Wenders, que creía que una imagen Polaroid pertenecía al sujeto, y no al fotógrafo.

Desde su debut en 2013, la marca Shrimps se hizo famosa por diseñar con piel sintética. Hoy, está en consonancia con una industria que toma cada vez más conciencia sobre el tema. Con una paleta de colores romántica en rojo rubí, turquesa y amarillo, la colección homenajeó a la patrona de arte parisina Gertrude Stein y a la estética que defendió durante gran parte de sus 72 años. Corazones, lazos, rosas y delicados bordados fueron aplaudidos de pie. A propósito, la it girl Alexa Chung, así como la actriz y modelo Poppy Delevingne, son fanáticas de esta firma creada por la diseñadora Hannah Weiland, que combina lo naif con lo sexy de una manera creativa y artística. La presentación culminó con pieles azules con cola de pez, estampados de camarones, amarillo mostaza y vestidos transparentes con medias opacas. 

La frutilla del poste fueron las ideas disruptivas del joven y talentoso Erdem Moralioglu. Dueño de un estilo tan delicado como imponente, el rumor que se desperdigó por los pasillos de la LFW es que el canadiense podría ser el autor del vestido de novia de Meghan Markle cuando contraiga matrimonio con el príncipe Harry. Sus diseños pasaron por la National Portrait Gallery, en Trafalgar Square, donde su insignia floral dominó la colección. Tonos como oro, verde, frambuesa y azul se combinan en telas de lujo, como el brocato y el terciopelo. Otras propuestas con su nombre y apellido: guantes de encaje, capas, abrigos, vestidos a lunares y trajes estampados, con pantalones de cintura alta. 
Las cartas están echadas y así fue como pudimos espiar lo que se verá en las vidrieras durante los próximos meses. No hace falta ser extravagante para estar a tono: los estilos se pueden adaptar al gusto personal, no importa si estamos caminando por las callecitas del Reino Unido o cruzando las esquinas de nuestra querida ciudad.




Números y detalles
La que se realizó en febrero último fue la 67ª edición de la London Fashion Week. Vamos a los números: participaron más de cinco mil invitados, provenientes de sesenta países. Se llevaron a cabo cuarenta y siete desfiles, veintiocho presentaciones, y setenta y dos eventos. Como es costumbre, también se lució el ejército de artistas dedicados a la cosmética y los peinados, quienes trabajaron incansablemente durante los cinco días que se extiendió el encuentro. Ellos crearon los looks audaces, vívidos y llamativos que complementaron la visión de los diseñadores.?
Más info en londonfashionweek.co.uk

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