Investigacion


La universidad que viene


Por Aníbal Vattuone.


La universidad que viene
Inserción de la tecnología, el concepto de mundo sin fronteras y nuevas carreras: Los modelos que se están imponiendo en la educación superior.

Allí, enfrente, está el. O ella. Tiene una pizarra detrás suyo y sostiene una fibra negra. Mueve las manos ampulosamente, gira la cabeza y direcciona la mirada con la intención de cubrir todo el ancho del recinto. No lleva el color blanco sobre su ropa, ya que aquí esa simbología no es necesaria. Pero su efecto es el mismo: enseña. Ante ojos ávidos de aprendizaje, una de las sensaciones más lindas del mundo, quien se enfrenta a una muchedumbre de jóvenes universitarios tiene en sus manos una satisfacción y, al mismo tiempo, una responsabilidad enorme. Pero ¿es este el paradigma actual? ¿O en las aulas de las universidades se está barajando y dando de nuevo? Y de ser así, ¿cuáles son las tendencias que se avecinan?  

En el último Congreso Internacional de Innovación Educativa, llevado a cabo en la ciudad de Monterrey, México, se discutió sobre qué debe esperarse en las cátedras venideras. ¿Puede hablarse de un punto de inflexión en la educación superior? “El auge de las nuevas tecnologías y el abaratamiento de sus costos le ofrecen nuevas oportunidades al sistema educativo. En lo que se refiere a las universidades específicamente, se está transformando radicalmente el formato de enseñanza y aprendizaje, con novedosas ofertas académicas y oportunidades de investigación. Por ejemplo, alumnos geográficamente muy alejados están cursando maestrías y doctorados a distancia. La posibilidad de la asincronía facilita coyunturas de estudio en tiempos y lugares diferentes. Pero esto es solo el principio: los desarrollos en realidad virtual e inteligencia artificial abrirán puertas que apenas imaginamos”, asegura Silvina Gvirtz, doctora en Educación por la Universidad de Buenos Aires (UBA).  

“Se está transformando el formato de enseñanza y aprendizaje, con novedosas ofertas académicas y oportunidades de investigación”.
Silvina Gvirtz

Por su parte, Laura Hojman, licenciada en Ciencias de la Información, con un posgrado en Educación y Nuevas Tecnologías en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), valora la cualidad de los métodos innovadores, pero acentúa el papel del docente, que marca una distinción imposible de igualar o cuantificar. Así lo explica: “No encuentro una respuesta sino varias al interrogante de hacia dónde se dirigirá la educación universitaria del mañana: existe un replanteo mundial respecto de si deberá reformularse ante el evidente acceso masivo a la tecnología, a una biblioteca o enciclopedia virtual, o una impresora 3D. Aun así, considero que el conocimiento didáctico pedagógico seguirá siendo patrimonio del docente”.

Juan María Segura es experto en innovación y gestión educativa. Su mirada pone el foco en la aparición de Internet, que, según su parecer, divide la historia de la humanidad en dos: antes y después de 1991. “La educación no solo está siendo desafiada, sino que está obligada a repensarse y reinventarse. La discusión trasciende la cuestión herramental de algunas tecnologías específicas. El reto es más bien sociológico, antropológico y de significado. Afortunadamente, se está volviendo a hablar más de valores y principios que de pedagogías y currículas”, enfatiza Segura. Y prosigue: “Las nuevas tecnologías en las aulas abren un diálogo novedoso, modificando radicalmente la asimetría de poder entre aquel que enseña y aquellos que aprenden. Hoy, el aprendizaje es colectivo, y las preguntas pasan a tener más valor que las respuestas. Los dogmas generan barreras que solo pueden ser sorteadas con procesos pacientes de reflexión e intercambio de datos y opiniones. El aula solo retendrá valor como espacio en la medida en que se generen procesos respetuosos de conversación”.

“El reto es más bien sociológico, antropológico y de significado. Se está volviendo a hablar más de valores y principios que de pedagogías y currículas”.
Juan María Segura

Hace tiempo que la incorporación de la tecnología en el aula dejó de ser una novedad; no obstante, hay dinámicas afines que recién ahora están asentándose y extendiendo sus redes. “Un ejemplo de esto es el modelo de clase invertida, que permite que los alumnos puedan visionar la clase en sus hogares y luego asistir a las universidades para despejar dudas o plantear problemas junto a los profesores”, ilustra Gvirtz. 

Claro que esta catarata de modernidad genera debates y polémicas, tanto en nuestro país como en otras latitudes: ¿computadoras dentro o fuera del aula? ¿Celulares sí o no? ¿Se pueden incorporar los videojuegos para entender operaciones matemáticas? “En la Argentina esta controversia está en vías de saldarse, ya que se está poniendo más énfasis en el uso pedagógico de las tecnologías: las pizarras digitales en las aulas y el aprovechamiento de las bondades de los teléfonos se combinan con una histórica demanda de capacitación por parte de los profesores”, acota Hojman.

En la educación del siglo XXI se impone el concepto de un mundo sin fronteras, con los programas online cada vez más afianzados. “Está comprobado que la calidad de los aprendizajes en línea es equivalente a aquellos que se encaran presencialmente. No hay razón alguna para que esta tendencia no continúe en aumento, ya sea a través de instituciones formales, o en formatos más informales, como los conocidos tutoriales de YouTube. Eso sí: para seguir fomentándola es necesario que la oferta de contenido respete cuestiones de lenguaje, navegabilidad y flexibilidad, y que no se restrinja a un criterio curricular pedagógico normativo”, afirma Segura. 

Por su lado, Gvirtz se enfoca en lo social, remarcando que aunque hablemos de un mundo sin fronteras, todavía hay diferencias enormes en la posibilidad de acceso de las familias a la tecnología, por lo que nos enfrentamos a situaciones muy desiguales. “Asimismo, para que los universitarios puedan estudiar online, necesitan conocimientos previos que se aprenden solo en una buena escuela. La autodisciplina para el estudio y las capacidades de aprender a aprender y aprender a pensar, que posibilitan un seguimiento inteligente de estos cursos, constituyen habilidades y conocimientos que se forman en el nivel primario y secundario”, sintetiza la investigadora del Conicet.  
De la universidad a la ciudad
Para que cada casa de estudios promueva el uso de las herramientas tecnológicas, deberá contar con una completísima plataforma digital para mostrar qué es lo que hacen sus estudiantes. “Una plataforma digital abre enormes oportunidades para que las universidades puedan desarrollar y ampliar el área de extensión, y para compartir los resultados de sus investigaciones en un lenguaje sencillo para todos los ciudadanos. Debemos tomar conciencia de que la capacitación online es un puente para que los alumnos exploren un universo mucho mayor del que ya conocen”, agrega Gvirtz.

Otro de los temas que se abordaron en el Congreso Internacional de Innovación Educativa fue el surgimiento de carreras inéditas. Y lo que acontece a nivel nacional no escapa a las generales de la ley. “En la Argentina, las empresas demandan profesionales en ciencias blandas, emprendedores, ingenieros en sistemas y técnicos calificados. Pero según los últimos indicadores de la cartera educativa nacional, el 70% de los estudiantes universitarios continúa eligiendo las carreras tradicionales, con una fuerte incidencia por parte de las humanísticas y las sociales”, señala Hojman. 

“En la Argentina, las empresas demandan profesionales en ciencias blandas, emprendedores, ingenieros en sistemas y técnicos calificados”.
Laura Hojman

En lo que los especialistas coinciden es en que, gracias a los continuos cambios en nuestro devenir diario, la formación de los graduados debe ser constante. “Tanto alumnos como docentes, jóvenes como adultos, deben amigarse con la idea de aprender. El concepto de aprendizaje de por vida supone exponerse regularmente a temáticas ajenas al propio campo de práctica profesional, animarse a experimentar –y a fallar– y desarrollar la capacidad de dialogar críticamente. El aprendizaje de por vida se basa, fundamentalmente, en aceptar que siempre tenemos mucho para incorporar, nutrirnos e instruirnos, lo cual dinamiza la propia capacidad del hombre de reinventarse al ritmo al que se reconfigura el mundo”, concluye Segura.
Blended Learning
“Lo que se pensó como el aprendizaje mediado por las tecnologías, inicialmente ideado para el secundario, todavía no prosperó del todo: es mitad presencial y mitad virtual. Se creó con el objeto de incentivar a los jóvenes y evitar la grave deserción y abandono”, advierte la licenciada Laura Hojman. Puntualmente, el  Blended Learning es la combinación del trabajo en el aula y del que puede llevarse a cabo online. De esta forma, los alumnos son capaces de controlar algunos factores como el lugar, el momento y el espacio de aprendizaje. Es algo tan flexible que puede encararse de forma diferente, según cada profesor, cada clase y cada estudiante.  

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