Actulidad


Mentes Brillantes


Por Aníbal Vattuone.


Mentes Brillantes
Manos y brazos impresos en 3d, drones que asisten emergencias y bicicletas eléctricas. lo mejor de todo: son inventos argentinos. aquí, compatriotas que brillan apostando a la innovación.

En un colectivo, un hombre recoge una lapicera que acaba de caérsele a una dama. La situación, sin estridencias, podría pasar en cualquier rincón del planeta, pero no. Aquí, en la Argentina, tiene una incidencia mayor, ya que, al ser testigos de ella, la conexión resulta inevitable: colectivo y birome. ¿Y qué tienen en común con el bypass, las huellas digitales o el dulce de leche? Sí, todos son inventos nacionales. 

Es que, pese a las limitaciones, a las dificultades, a las crisis, el cerebro argentino continúa exprimiéndose para dar a luz creaciones de lo más disruptivas, que abarcan desde lo deportivo, el entretenimiento y lo solidario hasta ámbitos como el campo, la salud, la ecología y el transporte cotidiano.

El que abre el juego es el diseñador industrial Juan García Mansilla, quien se asoció a su colega Javier Bertani para darle forma a Soundshield, un casco con auriculares incorporados, con un sistema de audio desmontable que posee conexión bluetooth y micrófono. Ideal para los amantes del snowboard, el skate o la bicicleta. “Pasé años probando cuanto método hubiera para escuchar música durante la práctica deportiva: desde auriculares del teléfono y audio kits adentro del casco hasta headphones grandes por fuera. Se hizo evidente que lo que quería no existía: ahí nació UNIT 1. Con Javier pensamos en cómo combinar protección y música para disciplinas de acción”, dice García Mansilla. Y especifica: “La música se controla con una interfaz e incluso se pueden atender llamados telefónicos. Que el casco y los auriculares se separen es una ventaja para seguir disfrutando de nuestra banda favorita el resto del día”.

En los últimos años, Gino Tubaro se transformó en un verdadero motivo de orgullo. Reconocido por Barack Obama durante un discurso acerca de jóvenes emprendedores (se dio en el marco de su visita al país como presidente de los Estados Unidos), es el impulsor de manos y brazos artificiales impresos en 3D, que reparte solidariamente a chicos de todo el país. “A mí siempre me divirtió desarmar cosas: la plancha de mi mamá y otros electrodomésticos. El problema era que no los armaba de vuelta y a la mañana siguiente no había ropa limpia o no estaba planchada. Por eso, decidieron llevarme a un taller de inventiva. Fui desde los 6 hasta los 16 años, y me entretenía con cartón, telgopor, cintas. La consigna era que, al final del día, tenías que haber generado una idea”, repasa quien fue nombrado Alumni of the Month por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.

Tubaro fundó Atomic Lab, un emprendimiento por el cual, vía Web, se pueden solicitar prótesis de forma gratuita, anotarse como voluntario (hay más de dos mil en todo el mundo) o efectuar donaciones para los miles y miles de beneficiarios que aguardan en lista de espera. “Tenemos mil embajadores en más de treinta países y ya entregamos más de setecientas manos y brazos. El único requisito es ser mayor de 5 años, por una cuestión de aprendizaje. Para el futuro estamos programando dedos impresos en 3D, una aplicación para no videntes y un dedal que permite traducir un texto plano a Braille”, se (y nos) entusiasma Tubaro. 

Por su parte, Karina Balestrasse, investigadora del Conicet y docente de la cátedra de Bioquímica de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), se destaca por haber hallado una manera más eficiente para la germinación de la soja: “Apuntamos a controlar patógenos en semillas de la oleaginosa, mejorar la germinación, incrementar la producción y verificar patologías fúngicas. Todo esto a través de la optimización de plasmas de baja potencia. Los plasmas fríos están teniendo una amplia aceptación en biología y medicina. Los agentes activos del plasma reaccionan con las biomoléculas destruyéndolas, lo que convierte a las toxinas y microorganismos patógenos en inofensivos”, profundiza quien recibió el premio Ubatec 2015 y el Innovar 2017. Y prosigue: “El prototipo de plasma que desarrollamos provocaría un impacto notable en el sector agropecuario, ya que introduce una tecnología amigable con el medio ambiente como posible alternativa a los tratamientos químicos convencionales”.
Del cielo a la tierra
Un método que detecta la enfermedad de Chagas en recién nacidos, otro que hace lo propio con hipoacusias, tablas de snowboard 100% reciclables, nuevos tipos de generadores eólicos, una solución económica para las filtraciones y goteras en techos de chapa, paños para la remediación de suelos contaminados con hidrocarburos en derrames de petróleo… 

El registro de invenciones vernáculas es interminable. Y muchas de ellas persiguen una meta clara: el bien común. En este aspecto, quienes pican en punta son tres jóvenes estudiantes de Ingeniería Informática del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA). Ramiro Olivera Fendi, Julián Antonielli y Luciano Mosquera viajaron a los Estados Unidos con las valijas llenas de sueños para participar de un concurso organizado por el gigante Microsoft. 

La competencia Imagine Cup se lleva a cabo desde hace quince años y reúne a emprendedores de treinta y nueve países. Allí salieron terceros gracias a sus drones que asisten en casos de urgencias extremas. “Mi hermano era voluntario en la Cruz Roja, por lo que tuvo que afrontar varias inundaciones. Cada vez que regresaba de una de ellas me comentaba sobre los inconvenientes de los operativos. Por ejemplo, si las calles estaban anegadas, no podían salir a rescatar gente; y si podían, era un proceso bastante lento en el que se necesitaba de mucho personal. Por eso se nos ocurrió Rescue: una plataforma integral para que los tiempos de respuesta sean hasta veinte veces más rápidos en desastres naturales –cuenta Olivera Fendi–. Lo que hace Rescue es trazar un trayecto para que cada dron, de forma autónoma, sin piloto, comience a recorrer la zona afectada. A medida que sobrevuela la superficie, va tomando fotografías que son analizadas en directo por un sistema de inteligencia artificial en busca de focos de incendio, individuos atrapados o caminos bloqueados. Si se encuentra una emergencia, esta se reporta a la plataforma web para que se pueda derivar al equipo adecuado”. 

En Córdoba, la imaginación no flota por el aire, sino que rueda bien por el piso. El misionero Lucas Toledo y los locales Agustín Augustinoy y Erik Sevillia crearon una bicicleta eléctrica, capaz de ser plegada en tan solo segundos. Pero hay algo más curioso todavía: cómo se originó todo. “A fines de 2012 hubo un paro de transporte grande en la provincia. El conflicto nos sirvió de excusa para reflexionar sobre el uso de las bicicletas como solución al tránsito. Las ciudades más importantes están invirtiendo grandes cantidades de dinero en construir infraestructura vial para hacer de las bicicletas el principal medio de transporte urbano. 

Pero advertimos que son vehículos muy anticuados, que no se aggiornaron. Se venden en el mercado desde hace doscientos años y siguen exactamente iguales, con los mismos diseños y materiales. Sus variaciones fueron mínimas respecto a los autos o los aviones”, plantea Toledo.  

No solo así arrancó la GI FlyBike, sino que nunca detuvo su andar. “Fueron dos años de planificación a pulmón, que financiábamos con nuestros ahorros, hasta que obtuvimos el prototipo. Después nos enfocamos en la electrónica, el software y los chasis hasta que iniciamos la producción en China. ¿Por qué en Asia? Aspiramos a ser una empresa global y para ello debemos ser competitivos”, aclara Toledo.  

Luego de examinar sesenta modelos de bicicletas, finalmente concluyeron en una de aluminio que pesa 17 kilos, y cuya velocidad máxima es de 25 km/h, con un motor eléctrico apto para ofrecer una autonomía de unos 60 kilómetros. Se controla a través de una aplicación para smartphones, desde donde el usuario puede establecer rutas, conocer los kilómetros realizados y las calorías consumidas. “Ya exportamos a cuarenta y cuatro países. El feedback es tan positivo que hasta ganamos tres premios, como el que otorga la revista Technology Review”, cierra Toledo.
¿El avión del futuro?
Además de crear Soundshield, Juan García Mansilla diseñó Paradoxal, un avión hipersónico, con la capacidad de volar cinco veces más rápido que el sonido. Por caso, podría unir Los Ángeles y Sydney en menos de tres horas en lugar de las quince que demora un avión tradicional. “El vuelo que describe es una parábola, y la parte superior llega al borde de la estratosfera”, explica García Mansilla. El proyecto se lo encargó Imaginactive, una organización sin fines de lucro cuyo objetivo es promover la innovación en cuanto a los vehículos y transportes del futuro. Por el momento, no hay un interés comercial en producirlo, pero nunca se dice nunca…

nueva, todos los domingos con:


El Norte La Capital Nuevo Diario El Día La Gaceta Rio Negro Primera Edición Uno - Mendoza Uno - Entre Ríos Uno - Santa Fe Diario Norte Puntal - Córdoba La Nueva Diario Democracia El Independiente Diario Norte