Fotografía


Luz, silencio y simetría


Por Revista Nueva.


Luz, silencio y simetría
Las fotografías de Candida Höfer redescubren bellezas arquitectónicas capturando su esencia en soledad.

Sus fotografías exceden el momento preciso del clic. Son una suerte de investigación de las formas, las estructuras y los detalles de los espacios que eterniza con su lente. En definitiva, lo que hace Candida Höfer es examinar las contradicciones entre la intención y el uso real, así como las capas del cambio histórico. Este acercamiento no solo le permite un retrato muy personal, sino también interpelar al espectador e invitarlo a descubrir y reflexionar sobre cómo influyen los ambientes en él y qué hace él con los ambientes.

“Mi intención es captar la manera en que las personas se comportan en los espacios públicos. Por eso, comencé a fotografiar teatros, palacios, casas de ópera, bibliotecas y espacios similares. Después de cierto tiempo me di cuenta de que estos lugares quedan más en evidencia cuando nadie está presente”, reconoce una de las integrantes más representativas de la nueva escuela de fotografía contemporánea alemana. 

Aquellos que se sienten subyugados por bellezas arquitectónicas como el teatro Cervantes, la impactante Villa Borghese de Roma o la Biblioteca Mazarino de París tendrán una excelente ocasión para conocer a quien los retrató como nadie. Es que Höfer, miembro de la destacada Escuela de Düsseldorf, es la invitada de honor de la próxima edición de BAphoto, que se extenderá del l 8 al 10 de septiembre en La Rural (Av. Sarmiento 2704, CABA) y en la que se reunirán artistas, curadores, críticos, periodistas especializados y nuevos coleccionistas interesados cada vez más en el universo de la fotografía.

Allí, amén de brindar una conferencia magistral, Höfer exhibirá varias obras correspondientes a sus últimos quince años de producción, que se lucieron (y se lucen) en célebres instituciones, como la Tate Gallery de Londres, el Centre Georges Pompidou, el Museo Reina Sofía de Madrid, el MoMA de Nueva York o el Museo J. Paul Getty.

La fotografía de Höfer sigue la corriente de la Nueva Objetividad, recuperada en la década de 1960 por Bernd y Hilla Becher, dos fotógrafos alemanes conocidos por sus series de imágenes de edificios industriales donde examinan similitudes y diferencias en estructura y apariencia. 

Su obra temprana se ocupa de los cambios visuales en su sociedad natal, causados por los trabajadores migrantes de Turquía. Este tema despertó su interés en cuanto al impacto del ambiente en la gente. Así fue como se dirigió a espacios públicos y semipúblicos que incluían estaciones de ferrocarril, bibliotecas, museos, jardines, zoológicos, bancos y casas de ópera. Podían ser íconos culturales o arquitecturas cotidianas que suelen pasar inadvertidas entre los transeúntes. Lo cierto es que el quiebre en su trabajo se produjo al tomar conciencia de que, paradójicamente, algo está presente cuando la gente no se encuentra en la imagen.

“Soy una perfeccionista impaciente. Mi mayor interés lo constituyen la luz, las estructuras y las repeticiones formales. Veo mi trabajo como retratos de espacios: por eso, no me considero una fotógrafa de arquitectura”, se define Höfer como nos tiene acostumbrados: a la perfección.

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