Curiosidades


Increíble, pero real


Por Alejandro Duchini.


Increíble, pero real
La historia puede ser tediosa y aburrida. Sin embargo, existen datos curiosos –como el mensaje encubierto del monopoly– para aprenderla de una forma divertida. Pase y lea.

El Monopoly nació en 1904 como The Landlord’s Game –El juego del propietario–, con el objetivo de mostrar las injusticias del sistema capitalista, que enriquece a los terratenientes y propietarios, y empobrece a los arrendatarios. Su creadora, Elizabeth Magie, buscaba que los niños cargaran con esta injusticia en la conciencia hasta su adultez”. 

La historia la cuenta Joaquín Barañao, un ingeniero civil chileno que desde hace catorce años recopila datos “raros” de la historia, en torno a la política, los deportes, la cultura, las ciencias... Lo que sea, pero que suene diferente a los relatos lineales y acartonados con los que se educa en el sistema tradicional. 
Toda esa información la acaba de publicar en su libro Historia universal freak II, la continuación de su antecesor que va desde el Big Bang hasta antes de Napoleón. Justamente, el líder francés abre este segundo volumen. “Fue bautizado con el italianísimo nombre de Napoleone di Buonaparte. Hasta el final de su vida habló francés con espeso acento de inmigrante y nunca aprendió a escribirlo correctamente”, refiere Barañao. Y sobre su trabajo de documentación, revela: “Me propuse que sean datos sorprendentes, que sean difíciles de creer como ciertos, pero que, sin embargo, lo sean”.

– ¿Para qué sirven estas curiosidades?
–Son fundamentales para entender por qué el mundo funciona como funciona. O por qué somos cómo somos. No es la única manera, pero es una de las fundamentales. Las sociedades son como son por una serie de sucesos. Creo que es imprescindible saber de dónde vienen las cosas. Por otro lado, los datos curiosos despiertan interés por leer luego lo esencial. Permiten conectar de mejor manera con los hechos. Además, reflejan una realidad y dan cuenta de cuánto han cambiado el mundo y las costumbres.

– ¿Libros así pueden ser tenidos en cuenta en las escuelas para desacartonar la enseñanza?
–Este estilo de libros es un fenómeno más bien reciente. Antes, el humor o la irreverencia estaban asociados con la falta de rigor. Eso se revirtió. Y se refleja también hasta en la forma de vestirnos: a mí me asombra ver películas de los años treinta o cuarenta en las que la gente iba a la playa con corbata.

–De tu libro queda la impresión de que la historia es una relación constante de dominadores y dominados. 
–No sé si sintetizarlo así. Esa idea operaba con fuerza en la época en que la humanidad era más violenta. Hoy el poder se ha disgregado. El mundo es un lugar mucho más seguro y creo que esa lógica de dominación fue desapareciendo, pero sin duda marcó una época.

–Perdón, ¿el mundo es más seguro? 
–Lo dicen las estadísticas. No es un tema opinable, sino que es algo que se desprende de las cifras duras. Con esto no quiero caer en la soberbia. Tal vez la percepción de que todo es más inseguro parta de hechos puntuales, como una alta connotación noticiosa que lleva a la distorsión enorme de las percepciones. Pero en la actualidad se muere más gente por diabetes, por ejemplo. La suma de todos los atentados terroristas no equivale al número anual de muertes por accidentes de tránsito en un país de mediana envergadura. Hay un abismo entre percepción y estadística. Creo que familiarizarse con las cifras y reconocer los hechos noticiosos como tales, extraordinarios y alejados de la cotidianeidad, sería un buen ejercicio para valorar el entorno infinitamente más seguro donde vivimos.

– ¿Con qué personaje de la historia te quedás?
–Hay muchos, pero si tuviese que elegir uno sería Isaac Newton, porque su cabeza me estremece. Me cuesta asimilar que un solo ser humano haya podido expandir tanto conocimiento como él. En mi caso, estudié Ingeniería y es increíble la cantidad de fórmulas y principios que llevan su nombre. 

– ¿Hacés el ejercicio de imaginar a alguno de los míticos personajes inmersos en los tiempos actuales?
–La película sobre Hitler, Ha vuelto, responde esta pregunta. Creo que entre más atrás vayamos en el tiempo, más difícil les sería a esos hombres y mujeres adaptarse a este mundo cada vez más liberal, donde priman la autonomía, los derechos humanos. Les costaría mucho insertarse en la lógica de cómo se ven el mundo y la política en estos tiempos.

– ¿Y cómo definís a estos tiempos?
–Hoy hay más respeto y trabajo en conjunto que conquista y aniquilamiento. Ese sería un cambio muy difícil de asumir para aquellos personajes.

– ¿Qué hechos recordarán como trascendentales las futuras generaciones?
–Cuando se mire la historia en el año 10.000, seguirá sin saberse cómo se inventó el lenguaje. ¡Nunca lo descubriremos! También faltarán datos sobre la invención de la agricultura y de la escritura. Se destacarán la imprenta, la computación, ¡Internet! Para mí es lo más inesperado que nos ocurrió: reunir a la humanidad en una sola ágora pública en la que convergen todas las ideas y con tanta información disponible. Nadie lo habría predicho.

–Joaquín, ¿se viene un mundo cada vez más complicado o viviremos mejor en el futuro?
–Soy pesimista en el plano ambiental: entiendo que ahí vamos a pasar cosas muy feas. No sugiero nada parecido a que la humanidad está en peligro, pero sí creo que nuestros herederos nos reprocharán el nivel de daño que les dejaremos. Y con ciertos daños no hay vuelta atrás. Insisto: no quiero decir que vamos a morir, pero los daños son inevitables. Y tengo un signo de interrogación respecto de la inteligencia artificial y la capacidad que tendremos como sociedad de mantenernos a salvo. Será un tremendo desafío cómo repartiremos los frutos de ese bienestar y qué haremos con el tiempo que nos quede libre. De todos modos, estoy convencido de que habrá más cambios ini-maginables en este siglo.
¿Cada día engaña mejor?
Barañao nació en Santiago de Chile el 6 de enero de 1982. Aunque es Ingeniero Civil, su pasión es leer y escribir sobre historia. “Es difícil racionalizar los placeres, pero esto me produce mucho goce”, comenta. Y advierte: “No soy historiador. Mis libros carecen de ínfulas históricas: no hay investigación ni pretende haberla. Tampoco pretendo generar nuevos valores. No apunto a extender el universo histórico”.

– ¿Es cierto que cada día recolectás un dato diferente? 
–Así es. Para mí es como respirar. Ya se me hizo costumbre. Es más, necesito hacerlo. Es un ritual que disfruto. Así como hay gente que colecciona estampillas, y otros, latas de cerveza, yo colecciono información.

– ¿Alguna te sorprendió en relación con los argentinos?
–Sí, varias. Una de ellas tiene que ver con Carlos Gardel. En el año 2012 se publicó una nota en un diario en la que se leía que unos peritos criminalísticos habían descubierto que antes de ser famoso había sido estafador. Aparentemente, practicaba el célebre “cuento del tío”: cómo pedir dinero a través de una mentira y desaparecer. Me llamó poderosamente la atención que ese gran ícono de la canción hubiera hecho eso…

– ¿Pero creés que es cierto? Perfectamente podría ser otro mito de los tantos que hay alrededor del “Zorzal Criollo”.
–Déjenme decir que leí las pruebas y eran bien convincentes... 
Todoterreno
Joaquín Barañao también se abocó al deporte y al arte a través de Historia freak del fútbol (distinguido como “Libro del año” por el Instituto de Historia y Estadística del Fútbol Chileno) e Historia freak de la música. 

Ahora trabaja en Historia freak del cine. “El séptimo arte es muy entretenido. Tengo que utilizar un filtro severo a la hora de la selección de temas porque hay infinidad de anécdotas. Es una industria salpicada de vericuetos inverosímiles”, adelanta. Y a sabiendas de la pasión que despierta por estos pagos, desliza sobre las historias futboleras: “Escribí mucho sobre la prehistoria de la disciplina. Quería contar su historia más oscura, más lejana. El proceso desde la Edad Media, el surgimiento en Inglaterra, la aprobación de las primeras reglas. Recién después me metí con lo más tradicional: los mundiales, las copas Libertadores, la Champions League”. Para conocer más sobre este hincha del club chileno Deportes Temuco, ingresar en www.datosfreak.org
Leer para creer
Joaquín Barañao Díaz aplicó un estilo irónico y alejado de formalismos a sus libros Historia universal freak I e Historia universal freak II. En este último ahonda en la guerra de treinta y ocho minutos entre Zanzíbar y el Reino Unido, y en que la cuarta chimenea del Titanic no funcionaba y cumplía un rol meramente estético. También en el inventor del signo “Pare”, que nunca manejó un auto en su vida, y en los indígenas mohawks que se contrataron para la construcción de rascacielos en Nueva York por su resistencia al vértigo. ¿Y si se enterara de que el presidente Kennedy mandó a su secretario personal a comprar todos los habanos que encontrara en Washington la noche antes de firmar el bloqueo a Cuba?

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